¿Consumir o vincularse?

No es fácil vincularnos: solemos convertir los momentos de “estar juntos” en momentos de “consumo” compartido. La “compra” del producto que sea opera como mediador en la relación. El objeto puede ser salir de compras, a comer o ir a ver un espectáculo (que pueden ser maravillosos y necesarios en sí mismos). Pero conviene reflexionar sobre cómo utilizamos los elementos de consumo para paliar la dificultad q supone la relación con los otro: la permanencia, la mirada, y la disponibilidad. Cuando los hijos nos piden tiempo, o cuando nuestra pareja nos pide detenernos para decirnos algo que sintió; solemos ofrecer una promesa de debernos más tarde porq hay apuro. A esa altura, ya todos olvidan qué era lo que necesitaban verdaderamente del otro. Ya no recuerdan que querían cariño, o palabras. Ya no registran que era “eso” q necesitaban.

También consumimos para calmar la ansiedad al no saber qué hacer con las demandas emocionales del otro. La cuestión es q nos vinculamos sólo en la medida en que hay algo para hacer, y si es posible, algo para ver o comer.  Sólo basta mirarnos un domingo, en cualquier ciudad. Esta dinámica de satisfacción inmediata a falta de presencia afectiva, nos somete a una vorágine de actividades, horarios y estrés, que nos deja aún más solos y pasa por alto nuestro sutil compás biológico.

¿Qué hacer? buscar buena compañía para permanecer, sin tanto ruido ni estímulo. Basta con acercarle al otro una invitación a pasear, cocinar juntos, o a revolver las fotos del pasado. En fin, algo sencillo a proponer, ya que “eso” que haremos será la herramienta para alimentar el vínculo. Cuando estamos en la calle podemos “desacelerar” y darnos cuenta que no pasa nada si tardamos un poco. De ese modo c/d salida se convertirá en un momento vincular.  Si nos sentamos un ratito en la vereda o en un banco porque sí, porque pasó una “hormiga”, algo habrá cambiado. Esos instantes significan, q nada nos importa más en este mundo q sentirNOS junto al otro,deleitarnos c/ la libertad de perder cinco minutos sólo porq nos da la gana. En la dedicación existe el vínculo afectivo y la realidad es q todo lo demás, importa poco.