Envejeciendo existosamente

Envejeciendo “exitosamente”

La mayoría de las sociedades sostiene cierto grado de consenso respecto a cuáles son las imágenes de hombre y de mujer “socialmente deseables”. Lamentablemente estas imágenes son modelos o anclas que constituyen la base de la autopercepción y autoestima para la mayor parte de los individuos. Se trata de una construcción social, cultural e histórica que actualmente involucra poseer un cuerpo sano, joven, bello que hay que producir y mantener mediante consumos y prácticas que difieren según las posibilidades económicas, las trayectorias personales y los marcos de socialización.

Lo que parece mantenerse de modo más o menos constante es que el primer “objeto” a consumir, es el sujeto mismo, quien debe producirse y producir para “consumir y ser consumido” en el mercado de las relaciones y los vínculos tanto afectivos como laborales o de producción.

A nivel simbólico, Los “viejos” siempre son los otros: Existe una suerte de extrañamiento entre la persona y su propia imagen. Esto genera una “doble clasificación” de la vejez: la “buena” (sabia y experimentada pero vital, lúcida, ocupada y activa) y la “mala” (débil, enferma, pasiva, dependiente). ENTRE ambas se instituye una “frontera simbólica” (Lamont y Molnar, 2002) que tiende a ubicar al “concepto de sí mismo” del lado “positivo”, aunque con bastante “trabajo” para “estar bien”, “mantenerse”, o hasta “estar mejor que antes”(Foucault, 2008).

En este sentido, el procurar estar “vitales” implica una voluntad puesta en acción que no solamente permite “mantenerse dentro de la vejez buena” en el presente, sino que apunta sostener la “autonomía” en el futuro. Actualmente la “autonomía” posee connotaciones morales positivas, mientras que la “dependencia” se asocia con “debilidad y pereza”, a lo que se suma el argumento de Sennett (2012) respecto de la “culpabilización” de aquellos que necesitan “depender” de otros por alguna razón.

No nos engañemos, estamos atrapados en una paradoja en relación al consumo orientado a la “tercera edad”: Cada vez más visibles (pero invisibles) #envejecimiento #cultoalcuerpo #quererse #consumo #geriatría  #amarse #respetarse