Sobre el perfeccionismo y la autoexigencia

Hay veces que no avanzamos a la velocidad que nos gustaría hacia nuestros objetivos. Parece que, cuanto más queremos conseguirlos y más pensamos que estamos poniendo de nuestra parte para que sucedan, más nos da la sensación de que “fallamos” en la forma de acercarnos a ellos.
Muchas veces todo esto se debe a algo muy simple: Una elevadísima autoexigencia que, en vez de facilitarnos el camino, nos boicotea como puede. A veces es diciéndonos que hagamos lo que hagamos nunca será suficiente, otras diciéndonos que “no está perfecto aún”, otras incluso hasta consigue paralizarnos de toda la inmensa presión que nos transmite, y nos hace pensar que no somos capaces, que no estamos dando lo mejor o que tal vez no lo merezcamos.

Pero todo esto, como podrás imaginar, es falso y puedes vencerlo. ¿Y si reconocer que tal vez te estás exigiendo demasiado es el primer paso? ¿Y si pudieses frenar por un momento en tu exigencia, tomarte un descanso y recargar las baterías para poder luego avanzar a la velocidad que quieres? ¿Y si cuidarte más y dedicarte más tiempo para ti te ofreciese la paradoja de poder trabajar como nunca lo has hecho en esos objetivos que a veces parecen abrumarte? ¿Y si quererte más y tener más compasión contigo fuese el ingrediente que falta para conseguir lo que quieres?
A veces la solución empieza por cambiar de perspectiva y darnos una oportunidad de tomar un ritmo más personal. Pd. Observa bien la imagen y déjate llevar un poco, disfruta y ama!
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