Dile que lo amas

 

 

Cerremos los ojos y recordemos lo más lindo que nos dijeron nuestros padres: Princesa…rey de la casa…mi vida… ¿Estás sonriendo?Tal vez algunos no logren traer estos recuerdos, y en su lugar aparezcan sin permiso otros: ¿eres sordo?...distraído como su madre…irresponsable como tu padre…Lo que nuestros padres -o quienes nos criaron-  nos hayan dicho, se constituye en lo más sólido de nuestra identidad. El qué hablamos y cómo  trasmitimos el mensaje son huelllas que perdurarán siempre.

Es verdad que los niñ@s se equivocan y tienen conductas inadecuadas. Pero una cosa es conversar sobre eso que “HIZO” mal el niñ@ o adolescente, y otra cosa es que esa conducta inapropiada lo convierta en alguien que “ES” malo. En ocasiones nuestro rencor hacia nuestra propia infancia puede llevarnos a confundir entre lo uno y lo otro. Si el niño, de tanto escuchar a sus padres diciendo lo mismo, se convence de que es malo, quedará atrapado por ese circuito donde “ES” en la medida que es malo. En ese punto, ha perdido toda esperanza de ser amado sin condiciones.

Sin embargo, las cosas son más sencillas de lo que parecen. Decirles a los hij@s que son amados, generosos, que son la luz de nuestros ojos y la alegría de nuestro corazón; genera hij@s aún más agradables, sanos, felices y bien dispuestos para con otros. Y no hay nada más placentero que convivir con niños alegres, seguros y llenos de amor. No hay ningún motivo para no prodigarles palabras repletas de  satisfacción y sueños, salvo que estemos teñidos de rabia y rencor. Es posible que las palabras bonitas no aparezcan en nuestro vocabulario, porque jamás las hemos recibido en nuestra infancia. En ese caso, nos toca aprenderlas con tenacidad y voluntad. Si hacemos ese trabajo ahora, nuestros hijos -al devenir padres- no tendrán que aprender esta lección. Porque surgirán de sus entrañas con naturalidad. Y esas cadenas de palabras gratificantes se perpetuarán por generaciones y generaciones, sin que nuestros nietos y bisnietos reparen en ellas, porque serán parte de su genuina manera de ser. De ahora en más… Gritemos al viento que los amamos. Post dedicado a las tres luces de mi vida. ¡LOS AMO!